Casa de Niños
Desde su llegada, los niños encuentran un ambiente ordenado, atractivo y cuidadosamente preparado que invita al trabajo autónomo. Estanterías a su altura, materiales reales y un espacio en calma promueven la libertad de elección dentro de límites claros. Aquí, el niño no es un receptor pasivo, sino un protagonista activo de su propio aprendizaje.
Trabajo individual y concentración
La mañana inicia con el período de trabajo ininterrumpido, un bloque de aproximadamente tres horas en el que los niños eligen libremente las actividades que desean realizar. Ya sea trazando letras en papel de lija, contando con perlas doradas o vertiendo agua entre jarras, cada material está diseñado para desarrollar una habilidad específica y fomentar la concentración, el orden y la autodisciplina.
Cuidado del cuerpo y momentos compartidos
El refrigerio son momentos de convivencia, cortesía y autocuidado. Los niños se sirven sus alimentos, recogen su lugar y disfrutan de este tiempo como una experiencia compartida. También hay momentos para el movimiento, juegos al aire libre, actividades en huerto y yoga
Biblioteca
Una vez por semana, los niños visitan en grupo la biblioteca, donde disfrutan de un momento de tranquilidad y concentración. Durante este espacio, escuchan con atención la lectura que su Guía les comparte y, posteriormente, eligen un libro en español y otro en inglés para llevar a casa durante una semana y leer en compañía de sus padres.
Creemos firmemente que la lectura en esta etapa de desarrollo, es una herramienta clave para nutrir la imaginación, enriquecer el lenguaje y fortalecer el vínculo afectivo con los adultos que lo acompañan. Además, cultivar el gusto por los libros desde temprana edad, sienta las bases para una relación positiva y duradera con la lectura a lo largo de su vida.